lunes, 29 de abril de 2013

El Cambio Climático y el Impacto en los Negocios


En estos tiempos en los que la crisis económica copa las portadas de los grandes medios de comunicación, la información que se publica sobre acciones contra el cambio climático proviene, cada vez más, de organizaciones privadas. A primera vista, parece sorprendente que las empresas, que en el imaginario popular están enfrentadas con la protección del medio ambiente, sigan llevando a cabo medidas en el contexto en el que los poderes públicos, muy especialmente en Europa, apenas pueden sacar la cabeza del agua, enfrascados en la gestión de los presupuestos. Sin embargo, estas iniciativas son herederas de una tradición de más de diez años de elaboración de acciones y estrategias.

Así las cosas, algunas empresas se han convertido en agentes tractores a la hora de luchar contra el cambio climático. Tradicionalmente se distinguen dos grandes líneas de actuación que, en un lenguaje algo confuso pero ya asentado, se denominan mitigación y adaptación. Por “mitigación” nos referimos a las acciones a través de las cuales las organizaciones adoptan compromisos de reducción de consumos energéticos y emisiones, bien sea por objetivos puramente empresariales o de responsabilidad social. Por “adaptación”, sin embargo, hacemos alusión a cómo las organizaciones comprenden los riesgos y oportunidades derivadas de los impactos esperados del cambio climático (por ejemplo, aumento de temperaturas, descenso de precipitaciones o aumento de eventos extremos).


Compromisos de Reducción

Dentro del primer flanco (mitigación), en los últimos tiempos, ha nacido un número creciente de iniciativas que involucran a las compañías más comprometidas. Entre ellas, se destacan algunas como el Carbon Disclosure Project que, desde hace una década, publica un informe anual recopilando los datos ofrecidos por las principales multinacionales en relación con sus actuaciones para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Hay proyectos verdaderamente ambiciosos, que van más allá de la imaginación de los grandes gurús o negociadores internacionales. En este sentido, uno de los esfuerzos más radicales y profundos ante el cambio climático es, sin dua, la neutralidad en emisiones. Se trata de reducir al máximo las propias emisiones de gases de efecto invernadero y compensar, si es necesario, las emisiones remanentes fomentando la realización de proyectos en otros lugares. La compensación parte de la premisa de que el cambio climático es un problema global y, por tanto, es indiferente reducir las emisiones en un punto u otro del Planeta. Este tipo de iniciativas, hasta ahora, se habían centrado sobre todo en eventos y productos, pero cada vez se están extendiendo más a organizaciones completas.

En cualquier caso, es importante ser precavidos con todo aquel que afirma ser “neutro en emisiones” y comprobar que no se trata de una mera estrategia de marketing. Para evitar este tipo de problemas, nació en 2010 la Norma PAS 2060 de neutralidad en carbono. Aún hay pocas empresas certificadas mediante la misma, aunque cada vez despierta más interés y su uso es más frecuente cuando se trata de eventos y publicaciones.

Algo verdaderamente relevante es que todas estas iniciativas, por su propia naturaleza voluntarias, se han configurado, en buena medida, al margen de la negociación internacional de cambio climático; por lo que no se han visto tan afectadas por la laxitud y la falta de acuerdo de los grandes países en la arena mundial, que ahora paraliza el mundo de la acción pública contra el calentamiento global.

Evidentemente, no se debe pasar por alto que, tras estas acciones, existen también razones de interés empresarial, tales como responder a las demandas de los consumidores o lograr ahorros asociados a la reducción de emisiones y al aumento de la eficiencia en la producción. El cambio climático es un reto estratégico para un importante número de empresas privadas en el mundo.


Adaptándose a un Mundo en Cambio

Algo más tardíamente, las empresas están comenzando a ocuparse del segundo flanco al que nos referíamos: la adaptación al cambio climático. Comienza a ser evidente la relevancia que los impactos del cambio climático tienen en ciertos sectores. Los más activos son las aseguradoras y el sector financiero, la construcción y las infraestructuras, pero también otros múltiples como el turismo, la agricultura y ganadería  o la energía.

La palabra clave en esta línea de trabajo es “vulnerabilidad”. A través de los análisis de vulnerabilidad las organizaciones comprenden de qué manera el cambio climático va a influir en ellos o en su mercado. Es importante, dentro de este proceso, analizar la cadena de valor del sector y no sólo los impactos más directos sobre sus activos. El cambio climático nos encamina hacia un mundo distinto, donde la gestión de riesgos climáticos será más compleja y las materias primas, el agua o la energía podrían ser más escasas, lo que implicaría mayor competencia por su control.

Buena parte de los impactos ya está siendo considerada de manera cotidiana dentro del funcionamiento normal de las organizaciones (lo que se denomina “adaptación autónoma”), pero en este tipo de análisis aparecen casi siempre consecuencias desconocidas y de relevancia estratégica. En muchas ocasiones, también son relevantes las oportunidades que aparecen, como la atención a mayores demandas pico de climatización en el sector eléctrico, el uso de nuevas especies vegetales mejor adaptadas a nuevas condiciones para la agricultura o el reforzamiento de infraestructuras para la construcción, entre otros muchos. En este sentido, también los sectores asegurador y de tecnologías de la información están comenzando a introducir soluciones para organizaciones públicas o privadas.


Concluyendo

Es indudable que, tanto por razones de estrategia empresarial como de responsabilidad, las organizaciones privadas están comenzando a asumir un rol protagonista en la gestión del cambio climático. A través de su compromiso para reducir emisiones y analizando las consecuencias que puede tener para ellas, se están desarrollando múltiples iniciativas, muchas de ellas de naturaleza global.

Que estas iniciativas sigan gozando de buena salud dependerá de numerosas variables. Entre ellas, el renacimiento de la acción pública o la mejoría económica de los países desarrollados, se encuentran entre las más relevantes. Sin embargo, también es esencial el punto de vista y la reacción de la ciudadanía. Ésta, al margen de su propia responsabilidad, es en último término la consumidora de los productos y servicios que ofrecen las compañías involucradas contra el cambio climático. Sus respuestas y actitudes serán básicas para lograr que estos movimientos empresariales se consoliden y expandan.

Artículo de Kepa Solaun, socio y Director General de Factor CO2, para la publicación digital EVOLUCIÓN, del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE).

martes, 2 de abril de 2013

Factor CO2 participates in a Low Carbon Cities Workshop in Bangkok

Factor CO2 was invited by the Asian Institute of Technology (AIT) to participate actively in the event titled Towards Low Carbon Cities: Experience Sharing Workshop held in Bangkok (Thailand) on 11th and 12th February. This workshop was carried out under the project Action towards resource-efficient and Low Carbon Cities in Asia and was conducted by AIT and ADEME (French Environment & Energy Management Agency).

Sergi Bosque, the Representative for Asia and the Pacific on behalf Factor CO2, presented a communication regarding the City case studies in the EU and Latin-American context about Low Carbon Strategies.
More than 40 people attended to the event and the organizations profiles were quiet diverse: local and national governments and institutions, Multilateral Development Banks, United Nations Agencies, NGOs, universities and research centers, as well as private companies.


The workshop was held in Bangkok and was divided in two different sessions in separate days. The first day of the workshop, the speakers were focused on providing answers and solutions regarding climate change mitigation and adaptation in a city level. In that context, organizations such as UNESCAP, ICLEI Southeast Asia, Stockholm Environmental Institute (SEI), besides Factor CO2, shared the Low Carbon Strategies experiences from Asia, Europe and Latin-America. On the other hand, institutions such as the Japan International Cooperation Agency (JICA), the Greater Mekong Subregion-Environment Operations Center from the Asian Development Bank (GMS-EOC) and the Delegation of the EU to Thailand explained to the audience the opportunities for funding in order to develop Low Carbon Strategies within the Asian context.
The second day was focused on practical sessions where the municipalities involved in the project could shared their own currently experiences reagarind Low Carbon Strategies with the attendees of the workshop. Moreover, the cities involved in the project - that covered the countries of Thailand, Vietnam, Sri Lanka and Lao PDR - could also proposed new ideas for future projects in their cities that were being discussed among the participants in the event. 

Sergi Bosque
Factor CO2