viernes, 9 de noviembre de 2012

Iñaki Sainz, responsable de MIBA S COOP. “Hemos obtenido la verificación de la huella de carbono del pienso de vacuno de leche y es un hito que nos convierte en pioneros en el sector”


El cálculo de la huella de carbono, que permite conocer las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al ciclo de vida de un producto o servicio, se está extendiendo rápidamente en el sector agroalimentario y muchas empresas incluyen este dato en sus etiquetas.

Consciente de esta realidad, la cooperativa MIBA S COOP, especializada en la fabricación y suministro de piensos, cereales y forrajes, decidió embarcarse en el cálculo de la huella de carbono ligada a la producción de piensos. Esta huella, para cuyo cálculo se ha contado con Factor CO2 como asistencia técnica, acaba de ser certificada por un verificador externo.

Hablamos con Iñaki Sainz, responsable de MIBA S COOP., para conocer de primera mano cuáles son sus impresiones respecto a este proyecto, así como los pasos que pretenden dar en el futuro en este sentido.

¿Conocíais el concepto de “huella de carbono” antes de empezar a trabajar en el proyecto?
La verdad es que no. El proceso, tanto a la hora de de entender el concepto, como al pensar en lo que era conveniente profundizar en el mismo, ha sido gradual.

Si, en un principio, no conocías este concepto, ¿qué llevó a MIBA S COOP a embarcarse en una iniciativa como esta?                                                                                                                                    
Todo comenzó desde la curiosidad. MIBA S COOP es líder en su entorno como fabricante de piensos y servicios relacionados con la nutrición animal y siempre estamos atentos a detectar y conocer todo aquello que es novedoso y ayuda a mejorar nuestra actividad. En este sentido, fuimos una de las primeras fábricas de piensos en implantar la norma ISO 9002 de calidad. 

La cada vez más divulgada relación entre las emisiones de gases de efecto invernadero y la ganadería de vacuno de leche, nos hizo pensar que este era un tema que debíamos abordar. Así, indagamos al respecto y un contacto casual con Factor CO2, nos animó a pensar que podíamos desarrollar este proyecto.

Además del cálculo de la huella de carbono de los piensos, esta iniciativa ha formado parte de un proyecto más grande denominado “Optimización de las cadenas de valor en el sector agroalimentario: análisis de ciclo de vida y huella de carbono”, mediante la que se ha calculado la huella de carbono de la leche y del yogur. ¿Cómo ha sido este proceso colaborativo?
Hemos ido gestando un grupo de trabajo con entidades interesadas en su desarrollo y, mediante una puesta en común de los aspectos relacionados con el tema, hemos dado forma al proyecto.

Tras haber finalizado, ¿qué crees que es lo más destacado que os ha enseñado la realización de este proyecto?
Desde un punto de vista general, hemos aprendido a colaborar, y, más en concreto, nos ha hecho darnos cuenta de que todos y cada uno de nosotros, desde nuestra área de trabajo, podemos hacer algo para concienciar a nuestro entorno de que el tema de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es importante y se debe actuar al respecto.

Por último, y hablando de actuar, ¿en qué sentido seguiréis trabajando para reducir vuestra huella?
Como comentabas al principio, ya hemos obtenido la verificación de la huella de carbono de un kilo de pienso de vacuno de leche y es un hito que nos convierte en pioneros en el sector. Ahora se abre un nuevo capítulo del proyecto. Procuraremos introducir este nuevo concepto en nuestra gestión, a la hora de tomar decisiones, e intentaremos implicar a todos los que intervienen en la cadena de valor, desde proveedores hasta clientes.

En estos momentos, estamos trabajando en nuevas ideas que tengan conexión con este proyecto y nos ayuden a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. No hay una meta, sino nuevos hitos a establecer y alcanzar.