jueves, 22 de marzo de 2012

Las bodegas calculan su huella de carbono

La importancia del sector vitivinícola en España es indiscutible, con más de un millón de hectáreas cultivadas y 34 millones de hectolitros de vino producidos en la campaña 2009/10. Constituye, por lo tanto, un sector estratégico en la lucha contra el cambio climático, dentro de los llamados sectores difusos (aquellos que no están bajo el marco del Comercio Europeo de Derechos de Emisión).

Estos sectores ya tienen marcados unos objetivos de reducción del 10% para 2020 y la Comisión Europea marca en su “Hoja de ruta para una economía baja en carbono”, publicada en marzo de 2011, reducciones de hasta el 37% y 49%, para 2030 y 2050, respectivamente en el sector agrícola.

Además, el sector es consciente de que, en cualquier caso, sufrirá los previsibles impactos del cambio climático. Por ello, ya se está adaptando a los cambios, como por ejemplo al aumento de temperaturas que está modificando las condiciones de las regiones vitivinícolas.
 


Bajo estas premisas, hay diferentes iniciativas que están viendo la luz, como por ejemplo la Declaración de Barcelona, enmarcada en el programa “Wineries for Climate Protection” y apoyada por la Federación Española del Vino (FEV), con el patrocinio de la Organización Internacional del Vino (OIV). Todo esto no hace más que reafirmar la necesidad por parte de las regiones vitivinícolas, viticultores y bodegueros de afrontar este reto desde un cambio hacia una gestión baja en carbono.


Para ello el primer paso es medir la huella de carbono del producto que se está poniendo en el mercado, el segundo sería implementar un Plan de Reducción de la huella de carbono y la propia implantación del mismo. Finalmente, se recalcularía la huella, para comprobar la efectividad de las medidas implementadas, y el proceso concluiría con la comunicación de todos, o parte, de los pasos dados para lograr un producto bajo en carbono.


El sector vitivinícola, mediante este tipo de gestión, saca provecho de los resultados logrados porque se le brinda la oportunidad de revisar sus procesos a lo largo del ciclo de vida del producto en cuestión, reduciendo costes, mejorando su imagen y, por lo tanto, incrementando su competitividad. De los 34 millones de vino producidos en España durante la campaña 09/10 el 50% se exportó. En estos momentos la inclusión del etiquetado de carbono en el producto, constituye, a la hora de exportarlo, una ventaja competitiva en países como Francia e Inglaterra, que lo fomentan. Todo esto sin perder de vista que, en un futuro, puede llegar a convertirse en un etiquetado obligatorio para poder competir en el mercado. 
Julie Urban
Factor CO2

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los costes de la adaptación

El cambio climático va a cambiar la forma de hacer negocios del sector privado. Si bien a día de hoy, es indudable que la actividad de las empresas tiene un impacto sobre el medio ambiente, cada vez está más claro que los cambios en el medio ambiente, también se traducen en impactos sobre la viabilidad económica de los distintos sectores.
La evaluación de estos impactos puede realizarse desde una óptica monetaria, asignando un valor cuantificable que permita definir un "coste ambiental" para las actividades de las empresas. Este tipo de análisis es  necesario, porque, se prevé que, a corto plazo, se incremente la presión para que el precio de los diferentes recursos, productos y servicios ofrecidos por el sector privad, refleje la totalidad de los costes asociados a su producción, considerando también, aquellos asociados a los impactos climáticos.
Un reciente estudio ha analizado un conjunto de empresas pertenecientes a diversos sectores (aviación, automoción, producción de bebidas, industria química, generación eléctrica, producción alimentaria, industria del metal, transporte marítimo, minería, industria del petróleo y gas, y telecomunicaciones e internet) y ofrece resultados tanto sorprendentes, como preocupantes para la viabilidad económica de los citados sectores.  

Al incorporar la totalidad de los costes ambientales asociados a los procesos, los beneficios reducen de forma notable la rentabilidad de las empresas. Según los datos obtenidos, el valor aproximado de estos costes oscila entre un 2% y un 224% del total de los beneficios de las compañías, siendo este porcentaje, en más de la mitad de los sectores analizados, superior al 50% de los beneficios totales.
Es destacable, además, que analizando el comportamiento histórico en el período 2002-2010, el valor de este "coste ambiental" para todos los sectores se ha incrementado en un 50% en este período y la tendencia a futuro es que aumente en un 100% cada 14 años.
Es importante, por tanto, que las empresas, tengan en cuenta estos costes, puesto que, a menudo, no quedan recogidos en sus balances económicos debido a que la carga financiera de los mismos recae sobre agentes externos, como pueden ser individuos particulares o la sociedad en general. En línea con este objetivo, es esencial que las compañías incrementen su percepción sobre los riesgos e impactos a los que se encuentran sujetas y evalúen su capacidad para estar preparados para actuar, en caso de que estos riesgos afecten a sus procesos.
Franck Van Dellen
Factor CO2

martes, 6 de marzo de 2012

¡Calcula tu huella de carbono!

Bajo este lema el pasado sábado el Ayuntamiento de Valencia, con el apoyo de Factor CO2, animó a sus habitantes a calcular su huella de carbono. Para ello, instaló un stand al que la ciudadanía podía acercarse para conocer las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su estilo de vida o, lo que es lo mismo, calcular su huella de carbono.



Desde las 11:00 horas hasta pasadas las 19:30 horas, personal del Ayuntamiento, junto con un grupo de técnicos de Factor CO2, calculó la huella de carbono a más de un centenar de ciudadanos en un stand situado en la Plaza de los Pinazo.



Para realizar el cálculo se hacían preguntas relacionadas con sus hábitos diarios respecto a la alimentación, los productos de consumo, el consumo de energía y de agua, el uso del aire acondicionado, la gestión de residuos y la movilidad.



Tras completar el cuestionario y dependiendo de la puntuación obtenida se repartía una tarjeta a cada participante. Si sus hábitos eran sostenibles la tarjeta era verde, si estaba rozando el límite amarilla y si sus hábitos eran mejorables roja. Cada tarjeta incluía una serie de sencillos consejos que el participante puede poner en práctica.



Además, se entregaban linternas LED y se enviará a cada ciudadano un informe en el que se refleje su huella de carbono y se añadan más consejos.

La acción se enmarca dentro de la firma del Pacto de los Alcaldes, iniciativa voluntaria promovida por la Comisión Europea que fomenta la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la eficiencia y ahorro energético. El Ayuntamiento de Valencia ha suscrito el Pacto de los Alcaldes y, gracias al mismo, desarrollará una serie de actividades dirigidas a fomentar la sensibilización y la participación de la ciudadanía en este ámbito.




Todas las imágenes pueden consultarse en nuestro Facebook.

jueves, 1 de marzo de 2012

El EU ETS despega con trabas en la aviación

Desde el 1 de enero de 2012 todos los vuelos que despeguen o aterricen en Europa han pasado a estar regulados por el comercio europeo de derechos de emisión y deben hacer frente a sus emisiones de CO2.
Este hecho ha traido una clara oposición, tanto manifiesta como velada, del sector. Esta oposición tiene sentido si atendemos a las reglas de juego que les aplican.
En primer lugar, estamos frente a un sector deficitario, ya que la asignación gratuita es de unos 180 millones de EUAA y, sin embargo, se prevén emisiones de unos 240 millones de tCO2 en 2012. Si bien, tendrán una subasta propia de unos 30 millones de EUAA, se espera que deberán acudir al mercado ordinario para cubrir su déficit, pese a quemás del 30% de ese déficit se concentra en 10 aerolíneas entre las que destacan British Airways, Lufthansa e Iberia.
En segundo lugar, aunque existe una reserva de nuevos entrantes de, aproximadamente, 50 millones de EUAA para todo el periodo, las condiciones de acceso son muy restrictivas, porque se exige un crecimiento medio anual en la actividad de un 18% durante el periodo de 2010 a 2014.
No obstante, la Comisión Europea ha defendido la necesidad de incluir en el sistema a los operadores aéreos ya que sus emisiones actualmente representan, aproximadamente, un 3% del total de emisiones de gases de efecto invernadero europeas y se estima que se multiplicarán considerablemente para 2050.
La oposición más manifiesta ha venido de estados como India, China, Japón, Estados Unidos y Rusia. Así, tanto EE UU como China entienden que la Unión Europea se ha extralimitado en la aplicación del derecho europeo y están utilizando varios canales, incluidos los judiciales, contra el EU ETS. Pero, la postura de la Comisión Europea sigue firme, más aún cuando el pasado 21 de diciembre el Tribunal Europeo de Justicia falló a favor de la Comisión Europea en relación a su decisión de incluir a las aerolíneas norteamericanas en el EU ETS.
Todas  las aerolíneas extracomunitarias deberán cumplir con sus obligaciones mientras se discute la legalidad de la medida en las instancias de apelación, si bien se plantea la posibilidad de que las aerolíneas extracomunitarias podrían quedar exentas del EU ETS si sus países de origen aplican medidas similares (“equivalent measures”).
Por el momento, parece que las posturas más beligerantes no se acercan. Por un lado, China y Rusia prohíben a sus aerolíneas que paguen a la Unión Europea por sus emisiones de CO2 y este último país incluso ha advertido de que podría limitar los vuelos de las aerolíneas europeas sobre Siberia. Por otro lado, la Comisión Europea amenaza con prohibir los vuelos de las aerolíneas extranjeras que no hagan frente a sus emisiones de CO2. El tiempo nos dará la respuesta.
Iria Flavia Peñalva
Factor CO2