El actual Gobierno puso en marcha, el pasado 27 de enero, una medida legislativa de carácter temporal en forma de Real Decreto-ley 1/2012, en relación con el sistema de retribución económica para la generación de electricidad en el régimen especial (energías renovables, cogeneración y residuos).
El motivo esgrimido es que esta partida ha entrañado unos costes elevados que han ido engordando un déficit de tarifa del sistema eléctrico, heredado desde principios de la pasada década. El déficit tarifario es la diferencia entre los ingresos y los costes percibidos por el mercado eléctrico y este valor ha llegado a representar una cifra acumulada de 25.800 millones de euroes entre 2002 y 2010, según datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).
Esta medida abre el interrogante de cuál será la estrategia para cumplir los objetivos marcados por España en los diferentes planes de energías renovables y eficiencia energética (PERR 2011-2020 y PAEE 2011-2020). Asimismo, según afirma el ministro de Industria, Energía y Turismo (MINETUR), el objetivo es obtener un mix energético sostenible, equilibrado, diversificado y que disminuya la dependencia extranjera.
Tras la puesta en marcha del RDL 1/2012, ¿cuál es la perspectiva del sector? La alternativa que se vislumbra surge de la aprobación el pasado 18 de noviembre de 2011, del Real Decreto 1699/2011, por el que se regula la conexión a red de instalaciones de producción de energía eléctrica de pequeña potencia. Este Decreto abre una puerta en el mercado de compraventa de energía haciendo que los consumidores puedan producir su propia electricidad en el lugar donde la consumen, volcar a la red el excedente que pudieran generar y descontar ese excedente del recibo de la luz. Esta oportunidad se traduce en el llamado balance neto o autoconsumo, que favorece el ahorro energético por los beneficios colaterales de la generación distribuida con energías renovables en baja tensión.
Por otro lado, en algunas regiones de España, como la Comunidad de Canarias, la paridad de red (grid parity, en inglés) para la fotovoltaica ya ha llegado. Esto es la equiparación de costes entre la tarifa eléctrica que paga el consumidor y el kWh producido con fotovoltaica durante el periodo de vida útil de la instalación.
A modo de ejemplo, vamos a describir una situación que se podría dar en el sector doméstico. Un hogar medio español consume unos 4.000 KWh eléctricos anuales, según el PAEE 2011-2020. Con una instalación de 3,5 kWp de potencia y unas 1.200 horas de sol anuales se podría cubrir holgadamente la demanda eléctrica con una tecnología renovable, como la solar fotovoltaica, mediante una inversión inicial por vivienda de unos 3,5€/Wp, es decir, unos 12.000€ y ocupando unos 30 metros cuadrados de superficie en cubierta, según el Informe Anual de ASIF 2011. Así, la comercializadora se encargaría de calcularla diferencia entre los kilovatios hora consumidos y los producidos por una instalación, gracias a un doble contador instalado en la vivienda del cliente propietario de la instalación fotovoltaica.
Sin embargo, aún faltan por dilucidar aspectos técnicos específicos como: ¿cuál es el peaje que debería pagar un auto-consumidor, que favorece la disminución de pérdidas de distribución eléctrica en baja tensión?, ¿debería pagar por el concepto de capacidad? Las soluciones a estas respuestas se están desarrollando, actualmente, con la normativa que desarrollará el RD 1699/2011. De esta forma se pretende que exista la posibilidad de que varios consumidores se beneficien de una misma instalación de energías renovables para autoconsumo.
Estaremos pendientes de cómo se va estructurando la norma que dará continuidad a las inversiones del sector. Mientras tanto, seguiremos convenciendo a nuestros clientes de que la eficiencia energética no tiene límites.
Sandra Valdueza y Sergi Bosque
Factor CO2

Las renovables, junto al ahorro y la eficiencia energética, son las que han de guiarnos hacia lo que debería ser el objetivo, el autoconsumo o el balance neto. Si realmente se incentiva o se facilita llegar a este objetivo, a lo mejor empezamos a hacer las cosas bien.
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