miércoles, 25 de mayo de 2011

Dieta y cambio climático: ¿conocemos las repercusiones de lo que comemos?

Hace más de seis años decidí dar un pasito que llevaba tiempo queriendo dar, pero para el que nunca encontraba el momento oportuno o, quizá, la determinación suficiente. Aquel febrero, comiendo con mi madre y mi hermana en un restaurante, decidí no volver a pedir carne ni pescado. Las razones que me llevaron a ello nada tenían que ver con el cambio climático.

Sin embargo, años después, tuve la suerte de participar en un proyecto relacionado con la dieta y su repercusión sobre este fenómeno. Aunque parezca mentira, estando tan habituada como estoy a las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero, hasta ese momento nunca me había parado a pensar en que nuestras elecciones a la hora de seleccionar los alimentos que vamos a ingerir, también tienen repercusiones en términos de emisiones.

No es difícil vislumbrar, para alguien con ciertos conocimientos sobre cambio climático, que una chuleta tiene asociadas más emisiones que unas lentejas con arroz. Imaginemos, ya no la ganadería intensiva, que crea muchos otros problemas además del cambio climático, sino una ternera que pasa la mayor parte de sus días en un bonito prado al aire libre. Aparte del metano generado por el sistema digestivo del animal, están las emisiones ligadas a los alimentos que ingiere, pastos, pero también piensos.

Con la elección directa de alimentos vegetales, nos saltamos el último paso de la ternera, sin olvidar que, ciertas combinaciones de los mismos nos aportan proteínas de la misma calidad que las de la chuleta. De hecho, las recomendaciones actuales de los nutricionistas abogan por priorizar los clásicos primeros platos y disminuir el consumo actual de carne. Cierto que nada tiene que ver con el cambio climático y que es más bien para evitar tanta ingesta de ácidos grasos saturados, pero todo pequeño cambio cuenta en términos de emisiones.

Por lo tanto, una menor ingesta de carne no sólo ayuda al planeta en términos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, sin entrar en otros problemas ambientales, sino que también nos ayuda a mantener una dieta más equilibrada y saludable.

No puedo terminar sin recordar que la opción de llevar una alimentación con menores emisiones de gases de efecto, no tiene por qué significar un cambio tan drástico en nuestra dieta. La selección de productos locales y productos de temporada es un primer paso no tan difícil de dar, así como un uso más racional de la energía que utilizamos al cocinar.

Ahora bien, ¿cuántas personas están dispuestas a cambiar su dieta para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta? No es difícil imaginarlo viendo lo que nos cuesta dejar el coche…

Itxaso Gómez
Factor CO2

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los árboles: factoría contra el cambio climático

Últimamente he asistido a distintas charlas y conferencias sobre bosques autóctonos, plantaciones forestales, etc., en las que han salido a la luz distintas posiciones históricamente encontradas.

Los fieles defensores del medio natural abogan por la plantación de especies autóctonas, que favorecen el desarrollo de la biodiversidad; en contraposición, los forestalistas son partidarios de las especies de crecimiento rápido, que ofrecen beneficios en un periodo de tiempo relativamente corto. En torno a estas dos posturas me surgen varias dudas: ¿es mejor plantar especies autóctonas para mitigar el cambio climático?, ¿aportan algún beneficio extra las plantaciones típicamente madereras?

Después de reflexionar acerca de estas cuestiones y de escuchar a diferentes expertos en el tema, siempre teniendo en cuenta que cada caso es único y debería ser valorado específicamente, plantearía la siguiente cuestión: ¿qué habría en el monte si no tuviésemos plantaciones? La primera respuesta que viene a mi cabeza es “bosque autóctono”, pero, seguidamente, considero: ¿en qué estado estaría ese bosque? Es bastante obvio que sin un beneficio económico que respalde el cuidado de los montes, podría darse el caso de que, en muchas ocasiones, no se aplicarían los cuidados mínimos, lo que produciría un incremento en el riesgo de incendios y otros desastres, y esto no resultaría tan beneficioso para la biodiversidad.

Por otro lado, ¿qué papel desempeñan las plantaciones en la lucha contra el cambio climático? Lo cierto es que el resultado de la actividad de los forestalistas se refleja en la existencia de terrenos bien cuidados con árboles relativamente jóvenes que se encuentran en la fase de su ciclo vital en la que mayor tasa de crecimiento presentarán, lo que hace que absorban elevadas cantidades de CO2 (principal gas de efecto invernadero que está produciendo el cambio climático). Es decir, son una factoría contra el cambio climático.

María Jesús Muñoz
Factor CO2

miércoles, 11 de mayo de 2011

Sensibilización y Cambio Climático: ¿cómo llegar a la ciudadanía?

Cuando el ciudadano de a pie es preguntado por el cambio climático y sus consecuencias dos respuestas se repiten continuamente. Por una parte, el cambio climático se asocia a una subida de las temperaturas, lo que para muchos es sinónimo de un verano continuo. Por otra, se liga al deshielo de los polos y la subida del nivel del mar y una parte de la sociedad considera que este hecho no afecta directamente al ser humano.

Así, tenemos un verano que se alarga cada vez más y unos polos que se derriten, pero están muy lejos. Visto de esta forma no parece que las consecuencias del cambio climático sean especialmente relevantes para el ser humano.

Sin embargo, al ser informados debidamente sobre los impactos del fenómeno sobre el planeta y también sobre todos los seres vivientes estas opiniones cambian drásticamente y la gente comienza a concienciarse. Esto es lo que se llama sensibilizar.

La parte más difícil de la sensibilización es cómo llegar a la ciudadanía. ¿Cómo abordar a ese ciudadano que está sobresaturado de información? Cualquiera que haya trabajado en proyectos de sensibilización sabe que existen distintos caminos: informando directamente a pie de calle, generando materiales formativos (guías, trípticos, paneles…), organizando jornadas de debate, llevando a cabo eventos dirigidos a grupos focalizados…

Un sinfín de formas cuya efectividad real es difícil de comprobar. No obstante, siempre se consigue concienciar a alguien y, al menos, nos quedará la conciencia tranquila, porque estamos actuando con responsabilidad y aportando nuestro granito de arena en la lucha contra un problema que nos afecta a todos y que todos podemos ayudar a solucionar.

Nahia Nebra
Factor CO2

lunes, 2 de mayo de 2011

La hora H del día D

Cuando un proyecto lleva tanto tiempo rondando por la cabeza de una organización debe ser señal de que es importante o, al menos, de que responde a necesidades no perecederas. Desde Factor CO2 llevábamos tiempo buscando nuestro bautismo definitivo en las redes sociales mediante la creación de nuestro propio blog, aunque, por una razón u otra, nunca encontrábamos el momento.

Sí, es verdad, hemos dinamizado páginas web y redes sociales de clientes y organizaciones afines. Pero cuando se trata de tu propio proyecto surgen más dudas, más perfeccionismo y atención al detalle. Tal vez, como suele decirse, en casa del herrero, cuchillo de palo.

En cualquier caso, aquí estamos, con ganas de informar y de hablar sobre lo que sabemos. De informar sobre lo que hacemos y sobre aquello que nos parece relevante. Con una idea en mente: ser capaces de aportar credibilidad y rigor (soportable) en un mundo virtual plagado de tópicos e ideas preconcebidas.

Porque todos sabemos que, cuando se trata de cambio climático, es más fácil culpar al vecino que poner nuestros hábitos a remojar. Nos gusta más mirar hacia otro lado o preconizar soluciones que aún no existen, que poner los puntos sobre las íes y ponernos en marcha.

Por esta senda, a mitad de camino entre lo ameno y lo riguroso, nos gustaría transitar. Sólo el tiempo dirá si tenemos la constancia y la falta de pudor necesarias para hacerlo. De momento, no hemos recibido más que muestras de apoyo y ganas de colaborar.

¡Lo mejor está por llegar!

El equipo de Factor CO2