jueves 23 de febrero de 2012

REforestación y no Deforestación, no son incompatibles


¿Cómo incrementamos aún más las absorciones de CO2 generadas gracias a las masas forestales? ¿Reforestamos o no deforestamos? Hasta ahora se le ha dado mucha importancia a la creación de nuevas masas forestales y se ha dejado en un segundo plano la protección de las masas existentes frente a la deforestación y la degradación.
Sin embargo, es el momento de hacer un esfuerzo especial en este sentido, es el momento de dar un impulso especial a las estrategias REDD+ para la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal; además de la conservación, el manejo sostenible y el mejoramiento del stock de carbono de los bosques en los países en desarrollo.

El trabajo a nivel nacional ya se ha puesto en marcha. Actualmente, distintos países están desarrollando sus estrategias REDD+. No obstante, la velocidad de desarrollo es muy lenta si la comparamos con la velocidad a  la que los bosques se degradan y desaparecen… Por ello, no hay que dejar de pensar en nuevas estrategias, nuevas formas de abordar el problema, nuevas metodologías para que los proyectos REDD+ prosperen.
En este sentido, la semana pasada asistí a una jornada muy interesante, organizada por el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña para presentar los avances alcanzados por el Governors' Climate and Forests Task Force (GCF). Esta iniciativa funciona a nivel subnacional ¿Quién dijo que teníamos que esperar a que las estrategias REDD+ nacionales estuviesen finalizadas? ¿No tenemos que ir de lo global a lo local? Es lo que se trata de hacer desde el GCF. Así, el trabajo avanzado a mayor velocidad a nivel subnacional será fácilmente aglutinado en las estrategias REDD+ nacionales de los distintos países.
Esto es sólo otro ejemplo que demuestra que tenemos que poner nuestras cabezas a pensar para encontrar nuevas ideas y nuevas estrategias de lucha contra el cambio climático.
María Jesús Muñoz
Factor CO2

jueves 16 de febrero de 2012

¿Cuál es el futuro de las renovables?

El actual Gobierno puso en marcha, el pasado 27 de enero, una medida legislativa de carácter temporal en forma de Real Decreto-ley 1/2012, en relación con  el sistema de retribución económica para la generación de electricidad en el régimen especial (energías renovables, cogeneración y residuos).
El motivo esgrimido es que esta partida ha entrañado unos costes elevados que han ido engordando un déficit de tarifa del sistema eléctrico, heredado desde principios de la pasada década. El déficit tarifario es la diferencia entre los ingresos y los costes percibidos por el mercado eléctrico y este valor ha llegado a representar una cifra acumulada de 25.800 millones de euroes entre 2002 y 2010, según datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).
Esta medida abre el interrogante de cuál será la estrategia para cumplir los  objetivos marcados por España en los diferentes planes de energías renovables y eficiencia energética (PERR 2011-2020 y PAEE 2011-2020). Asimismo, según afirma el ministro de Industria, Energía y Turismo (MINETUR), el objetivo es obtener un mix energético sostenible, equilibrado, diversificado y que disminuya la dependencia extranjera.
Tras la puesta en marcha del RDL 1/2012, ¿cuál es la perspectiva del sector? La alternativa que se vislumbra surge de la aprobación el pasado 18 de noviembre de 2011, del Real Decreto 1699/2011, por el que se regula la conexión a red de instalaciones de producción de energía eléctrica de pequeña potencia. Este Decreto abre una puerta en el mercado de compraventa de energía haciendo que los consumidores puedan producir su propia electricidad en el lugar donde la consumen, volcar a la red el excedente que pudieran generar y descontar ese excedente del recibo de la luz. Esta oportunidad se traduce en el llamado balance neto o autoconsumo, que favorece el ahorro energético por los beneficios colaterales de la generación distribuida con energías renovables en baja tensión.

Por otro lado, en algunas regiones de España, como la Comunidad de Canarias, la paridad de red (grid parity, en inglés) para la fotovoltaica ya ha llegado. Esto es la equiparación de costes entre la tarifa eléctrica que paga el consumidor y el kWh producido con fotovoltaica durante el periodo de vida útil de la instalación.
A modo de ejemplo, vamos a describir una situación que se podría dar en el sector doméstico. Un hogar medio español consume unos 4.000 KWh eléctricos anuales, según el PAEE 2011-2020. Con una instalación de 3,5 kWp de potencia y unas 1.200 horas de sol anuales se podría cubrir holgadamente la demanda eléctrica con una tecnología renovable, como la solar fotovoltaica, mediante una inversión inicial por vivienda de unos 3,5€/Wp, es decir, unos 12.000€ y ocupando unos 30 metros cuadrados de superficie en cubierta, según el Informe Anual de ASIF 2011. Así, la comercializadora se encargaría de calcularla diferencia entre los kilovatios hora consumidos y los producidos por una instalación,  gracias a un doble contador instalado en la vivienda del cliente propietario de la instalación fotovoltaica.
Sin embargo, aún faltan por dilucidar aspectos técnicos específicos como: ¿cuál es el peaje que debería pagar un auto-consumidor, que favorece la disminución de pérdidas de distribución eléctrica en baja tensión?, ¿debería pagar por el concepto de capacidad? Las soluciones a estas respuestas se están desarrollando, actualmente, con la normativa que desarrollará el RD 1699/2011. De esta forma se pretende que exista la posibilidad de que varios consumidores se beneficien de una misma instalación de energías renovables para autoconsumo.
Estaremos pendientes de cómo se va estructurando la norma que dará continuidad a las inversiones del sector. Mientras tanto, seguiremos convenciendo a nuestros clientes de que la eficiencia energética no tiene límites.
Sandra Valdueza y Sergi Bosque
Factor CO2

jueves 9 de febrero de 2012

Croacia entra en el EU ETS

Croacia, próximamente miembro de la UE, pretende  incluir sus instalaciones en el  Régimen Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS, por sus siglas en inglés) para el periodo 2013-2020.
El EU ETS es un sistema mediante el que se establece un “cap”, es decir, un límite global a las emisiones, que se traduce en un número limitado de derechos de emisión que se ponen en circulación. Determinadas instalaciones (en función de sus características, actividad histórica reciente y naturaleza de su producción) reciben una asignación gratuita de derechos de emisión. Esta asignación es, deliberadamente, escasa, de tal forma que las instalaciones tienen que hacer un esfuerzo por generar menos CO2 o comprar los derechos de emisión que les faltan. De este modo, se premia a las instalaciones que consiguen disminuir sus emisiones (llegando incluso a obtener ingresos a través de la venta de sus derechos sobrantes) al tiempo que se penaliza a las que se estancan y no aplican políticas de reducción de emisiones.
Croacia no es uno de los mayores emisores de Europa, pero sí que es el Estado que más CO2 emite en la región de los Balcanes. El hecho de que haya entrado en el Régimen de Comercio de Emisión anticipadamente (es decir, antes de ser miembro de pleno derecho de la UE) podría sentar un precedente y provocar un “efecto dominó”, gracias al cual Montenegro, Macedonia, Serbia y otros aspirantes de la zona podrían optar por integrarse en el EU ETS como forma de acercamiento a la UE.

Además, el que haya más Estados dispuestos a adoptar compromisos de reducción de emisiones debe ser recibido como una buena noticia en la lucha contra el cambio climático.
Gaizka Elorriaga
Factor CO2

jueves 2 de febrero de 2012

Back to the start

¿Y si dejásemos de lado la agricultura y ganadería intensiva y volviésemos a los antiguos modelos de producción? La fórmula imperante en la actualidad permite generar grandes cantidades de productos a precios bajos, pero tiene multitud de consecuencias negativas para el medio ambiente (entre las que destaca la contribución al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero), para las propias especies y para nuestra salud.

¿Utópico? Sí. Sin embargo, hay diversos proyectos en marcha que permiten vislumbrar un atisbo de esperanza. La Fundación Chipotle Cultivate  es la responsable de la creación del video del final de este artículo y sensibiliza sobre estos temas.

Si lo que buscamos son iniciativas más hippies dentro de la red Open Source Ecology, que pone en contacto a profesionales de distintos sectores (agricultores, ingenieros, arquitectos, médicos…) para trabajar en pos de tecnologías sostenibles y abiertas para todos, se va a realizar la primera acción “en vivo” en España.

Así, el pueblecito de Santibañez el Alto, en Cáceres, acogerá una casa en la que se buscarán soluciones respetuosas con el medio ambiente en los campos de la energía, la alimentación, el agua, la bioconstrucción, la comunicación, el transporte, la salud y la creación de comunidades.

Se puede colaborar con financiación e, incluso, de forma activa, ya que en la casa vivirán algunas personas de forma permanente.

Quizá éstas iniciativas no acaben teniendo una gran repercusión social, aunque suponen un punto de partida y puede que sirvan para encontrar una solución intermedia, que nos permita volver al principio aplicando los conocimientos actuales.




Nahia Nebra
Factor CO2

miércoles 25 de enero de 2012

Actuar contra el cambio climático: ¡yo me apunto!

En los últimos tiempos estamos viendo como la actuación contra el cambio climático ha saltado de las agendas políticas para ocupar un sitio en el ámbito privado. Lo cual, hace que me pregunte ¿habrá venido para quedarse o será una moda pasajera?

Si atendemos a la ciencia, no puede ser una moda, ya que los efectos del cambio climático no son una cuestión baladí, pero tampoco lo es, por ejemplo, el respeto a los derechos humanos u otras muchas problemáticas mundiales, y tendemos a pasar sobre ellos de puntillas.

Además, ya se sabe, en época de crisis, lo primero que se recorta es lo superfluo y, por desgracia, para numerosas organizaciones, actuar contra el cambio climático es “otra forma cualquiera de tirar el dinero” o “una forma más de hacer publicidad”.

De hecho, hay muchas organizaciones que antes de la crisis se “subieron al carro” de la lucha contra el cambio climático sin unas convicciones muy claras y, ahora, parafraseando a Groucho Marx, hacen suya la máxima: estos son mis principios y si no le gustan, tengo otros.

Por ello, en vista de los tiempos que corren, me gustaría felicitar y animar a las organizaciones que aprovechan estos momentos para mejorar, para innovar, para buscar, en la reducción de su huella de carbono, una vía para ahorrar costes y presentar en el mercado un producto/servicio más competitivo, que logre convertirse en un elemento distinto sobre su competencia.

Además, quisiera reconocer la labor de aquellas organizaciones que, conscientes de la problemática medioambiental existente, apuestan por un camino de rigurosidad y compromiso en la reducción de emisiones. ¿Qué luego lo quieren utilizar como estrategia de venta o de marketing?, están en todo su derecho, siempre que no confundamos estrategia con estratagema.

Iria Flavia Peñalva
Factor CO2

jueves 19 de enero de 2012

La vulnerabilidad y el cambio climático

Cuando pensamos en los efectos del cambo climático, muchas veces, se nos hace  difícil dimensionar la vulnerabilidad ante la que nos encontramos.  Tan difícil es, que muchas personas escuchan y leen noticias sobre el cambio climático  a diario y, aún así, viven creyendo que es una cuestión del futuro o algo que afecta a otros y que no es parte de su realidad.
Según la Real Academia Española, la palabra vulnerable tiene la siguiente definición:
Adj. Que puede ser herido o recibir lesión, física y moralmente.
Lo que me lleva a analizar las distintas realidades que se viven no solo dentro de un mismo continente, sino también dentro de un mismo país.  La desigualdad juega un papel crucial en la medición de la vulnerabilidad.  Dicho factor se debe, principalmente, a la distribución desproporcional de los ingresos y falta de oportunidades. Esto puede visualizarse mejor con el principio de Paretto y su regla del 80/20. El 20% de la población recibe alrededor del 80% de los ingresos y el 20% restante es distribuido entre el 80% de la población.
Viniendo de Latinoamérica (región con mayor desigualdad en el mundo), crecí en un ambiente donde la desigualdad está vista como algo “normal” y parte de la realidad.  En Guatemala pude ver de cerca los efectos del cambio climático en mi país, en su infraestructura, en su gente y en su economía.  Y observar también como cierto sector de la población sufría y otros no.  Al detectar los sectores de la población con menos ingresos, se detecta a la población más vulnerable ante los impactos del cambio climático. 
Difícil de imaginar para algunos y difícil de escapar para muchos.  El cambio climático afecta de forma directa y en una dimensión completamente diferente a este sector de la población mundial.  La UNFCCC en su reporte “Impacts, Vulnerabilities and Adaptation in Developing Countriesestablece que son los países en vías de desarrollo los más vulnerables a los impactos del cambio climático, debido a que tienen menos recursos: sociales, tecnológicos y financieros.

Al leer nuevamente la definición de la palabra “vulnerable” y asociarla al cambio climático, me imagino rápidamente las siguientes situaciones con efectos desiguales.
Mientras nos quejamos por sentir calor y no tener aire acondicionado en casa, otros mueren deshidratados por no tener agua para beber.  Mientras nos quejamos por las lluvias, porque arruinan nuestros cabellos recién planchados, otros tratan de evitar que sus casas se inunden de agua o sean arrastradas por los derrumbes torrenciales.  Mientras nos quejamos de cómo nuestras botas de cuero se han manchado de lodo, otros ven como sus seres queridos han sido soterrados bajo él. 
Y no, en la mayor parte de los casos, no son eventos extremos los que ocasionan estas situaciones. Son eventos climatológicos comunes cuyos efectos tienen una mayor magnitud en algunas poblaciones debido a su falta de recursos.
Es así, como la palabra vulnerabilidad toma un sentido diferente y como la podemos visualizar de forma inversamente proporcional a los ingresos de un sector de la población o de un país. Contar con información fiable es vital para una interpretación acertada de los impactos. Sin embargo, más importante aún, es el acercamiento “bottom-up” de la población más afectada para la recaudación de información.  El apoyo gubernamental e internacional para la implementación, capacitación y seguimiento de proyectos juega un papel crucial.
La realidad es que todos somos vulnerables ante el cambio climático. No obstante, la desigualdad de realidades, determina quienes serán los más castigados.
Poder meditar sobre las realidades que viven otros nos recuerda la trascendencia que tiene nuestra lucha contra el cambio climático.
Silvia Pac
Factor CO2

 La Tormenta Agatha 2010 tras su paso en una comunidad del área rural en Guatemala. (Zunil, Guatemala).

jueves 12 de enero de 2012

Análisis del cambio climático. ¿Qué hace cada uno?

El propio título de este artículo implica indagar sobre los potenciales actores del cambio climático y las actuaciones que llevan a cabo en este ámbito. Todos estamos interesados y tenemos un impacto sobre el cambio climático, tanto positivo como negativo. Por tanto, se considerara que los actores del cambio climático somos la totalidad de los ciudadanos del planeta Tierra. Todos debido a nuestros hábitos diarios y nuestros comportamientos, no siempre racionales, contribuimos a incrementar o mitigar el cambio climático. Ya no vale adoptar un acercamiento binario a la problemática con los “buenos” por un lado y los “malos” por otro, es decir, oponiendo constantemente a dos categorías de actores del cambio climático: los verdes,  por una parte y los emisores, por otra. Eso se traduce a menudo en estigmatizar a las grandes industrias, consideradas como las mayores emisoras de gases de efecto invernadero y principales causantes del cambio climático, y no les incita a desarrollar planes de mitigación.
Es imprescindible ir más allá de los prejuicios que solo buscan confundir a la gente y hacen que cierren los ojos sobre su propio papel.
Avanzar juntos en el diseño de nuevas políticas que consideran el aspecto del impacto sobre el clima y que cada uno actué, a su nivel y en su esfera de influencia, resulta provechoso a la hora de mitigar los efectos de las actividades de cada individuo sobre el cambio climático.
Sin embargo, se ha de procurar evitar las amalgamas sistemáticas ligadas a la relación entre actividad económica y cambio climático, ya que la actividad productiva resulta necesaria para asegurar la supervivencia de la humanidad.
Por otro lado, la continuación del modelo de producción actual, está condicionada por la preservación de nuestros recursos finitos, amenazados por asuntos como el cambio climático. Esta última constatación debería favorecer la implementación de acciones de lucha contra el cambio climático por parte de los actores económicos.
El cambio climático, como problemática global, trasciende no solamente las fronteras geográficas, sino también los sectores de la sociedad y, por consiguiente, interesa tanto al sector privado como al público y a la sociedad civil.
A nivel internacional, llevamos varios años pendientes de que los distintos países alcancen un compromiso dentro de las cumbres anuales contra el cambio climático organizadas por Naciones Unidas. Esto pone de relieve la necesidad y, al mismo tiempo, la dificultad de una acción global y de un compromiso de todas las naciones.
En paralelo, las autoridades públicas a nivel nacional, regional y local,  disponen también de mecanismos para mitigar el cambio climático. Así, tienen competencia para dictar y desarrollar reglamentos y políticas en ámbitos claves como el transporte, la planificación territorial, el alojamiento, el sector residencial... y, además, pueden poner en marcha acciones de concienciación y sensibilización tanto del ciudadano como de los sectores económicos. Las asociaciones también pueden interpretar este último papel. Al fin y al cabo dado que cada individuo por sus acciones contribuye al calentamiento global, dispone también de margen de maniobra para reducir su impacto.
En conclusión, cada individuo afecta al cambio climático. La clave del éxito de los agentes que contribuyen al diseño y a la implementación de políticas y de acciones de lucha contra el cambio climático es la coordinación y la adopción de un acercamiento transversal de la problemática, ya que conlleva numerosas temáticas interconectadas y numerosos actores interesados, que es imprescindible movilizar para asegurar un cambio de modelo, en toda la cadena.
Julie Urban
Factor CO2